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Pix Aid -
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Seeing is believing
http://www.pix-aid.org/articles/29/1/Seeing-is-believing/Page1.html
By John Paucar
Published on 09 August 2007
Convincing wary villagers of new ideas can be a long process. Sergio Mora, an agricultural engineer, knows this well. He has been working for years in the high mountain villages of Peru, bringing irrigation to dry lands. “You have to take your time,” says Sergio. “By example and patience, you can win their confidence.” John Paucar, Pix-Aid’s journalist in Cusco reports just how delicate this process can be. Seeing is believing
Abdon smiles for a moment and then he begins to shake. Some neighbors
give him some disapproving looks and comments. A few minutes later the engineer
Sergio comes up, hugs him and says they should work together. Abdon nods his
head in relieved agreement. Abdon looks over the horizon, observing the world from more than 36oo meters (almost 12,000 ft) and is already thinking about how the village could organize itself to sell its production in Cusco or even Lima. Abdon now knows that water can flow up over a 30 meter incline and that nothing is impossible. He also dreams that maybe he can sell some of his crops and live better... that his children will no longer be poor. Now there is hope.
The following is the same article in the original Spanish:
Abdón es un
comunero de Mosoq Llaqta, hace muchos años
trabajó como obrero en construcciones en la ciudad del Cusco. Él esta
seguro que el agua no puede subir una pendiente de 30 metros. Se encuentra
preocupado porque ha llegado un ingeniero de Cusco, a su comunidad, diciendo
que con un sistema simple de tuberías se pude llevar el agua a los cerros donde
se encuentra sus chacras. El recorrido es un poco largo pero, el problema es
poder hacer que el agua suba una pendiente de más de 30 metros para que por fin
las aguas de la laguna de Pampamarca-Tungasuca puedan regar esas tierras que
han sido olvidadas durante años y solo sirven en época de lluvias. Cuantas
veces Abdón le había comentado a sus amigos lo bueno que sería si se podría
llevar el agua de la laguna más cerca de sus tierras. Ahora, éste
ingeniero ya ha convencido a la comunidad entera para que lo apoye en la loca
idea de hacer un sistema de tuberías. Su hijo que también ha llegado a comprar
víveres a Cusco le ha contado todo y él ha decidido regresar para ver qué pasa
en su comunidad… La comunidad
entera con picos y palas ya esta trabajando en las zanjas, otros descargan
tuberías, mientras unos cuantos ya avanzan con la instalación de la boca toma.
Entonces, Abdón decide desenmascarar al ingeniero. Trepa rápidamente el cerro y
en unos minutos logra llegar al punto donde se concentra la gente trabajando.
Les explica que el agua no puede subir una pendiente de más de 30 metros, les
da sus razones, se necesita más que tubos de PVC y la maquinaría que ha traído
el ingeniero es muy sencilla para esas labores. Él lo sabe, fue obrero en
construcciones y vio ese tipo de trabajos. Habla en un Quechua violento y mueve
las manos insistentemente. Algunos comuneros asienten, otros no, la mayoría
duda. A un costado
el ingeniero Sergio Mora, así es como se llama, escucha pacientemente el
discurso. De pronto, interrumpe a
Abdón, también en quechua, le reta a que en unos minutos puede hacer una demostración
en la punta del cerro donde comienza sus tierras. Veamos dicen todos. Sergio
agrupa a sus mejores hombres improvisa con tubos más delgados un sistema
paralelo al de las zanjas que ya están abiertas. En dos horas acaba su trabajo e instala los aspersores de agua en
el punto convenido. Al otro lado del cerro se abre el sistema de montañas que
aprisiona al río Vilcanota, cruza el valle, tan lejano a sus necesidades y sus
tierras. El Ingeniero levanta la mano y por fin abren la toma. Todos en
silencio esperan y esperan. No pasa nada. De pronto empieza amoverse el
aspersor, salen las primeras gotas y rápidamente se forma una pequeña lluvia.
Por primera vez, en muchos años, cae agua en junio. Abdón sonríe por un momento
y luego se le quiebra el gesto. Algunos vecinos lo han reprendido. Unos minutos
después llega el Ingeniero Sergio y lo ha abrazado. Le dice que tienen que
trabajar juntos. Abdón Asiente. Más de seis
meses han pasado y el agua esta en más 150 hectáreas y la comunidad de Mosoq
Llaqta esta entusiasmada con el Proyecto de las tuberías a presión del
Instituto de Investigación y Desarrollo Andino Amazónico (IIDAA) y Eng Bréck
mat Latainamérika de Luxemburgo. Sus contributiones a Pix-Aid también van para
apoyar el trabajo de IIDAA. El Ingeniero Sergio cuenta que este proyecto
beneficia una comunidad que es una de las más pobres del departamento del
Cusco, mientras me muestra la hectárea que la comunidad le ha entregado al
Proyecto para que pueda investigar y demostrar los productos que van a producir
sus tierras. Sin embargo, los comuneros que trabajan en esa parcela cuentan que
lo más importante es la producción sostenido de pasto fresco. Ahora sus vacas
van a producir mejor leche y sus ingresos semanales vana subir de 5 soles
(menos de dos dólares americanos) a 150 soles (30 dólares americanos).
Abdón mira el horizonte, observa el mundo desde
más de 3,600 metros sobre el nivel del mar y piensa que tal vez su comunidad
podría convertirse en un consorcio y crear una empresa, vender al Cusco o a
Lima sus productos. Abdón ahora sabe que el agua puede subir una pendiente de
30 metros y no hay imposibles. También sueña que tal vez pueda aprender a hacer
negocios y vivir mejor, que sus hijos ya no seran pobres, que ahora hay
esperanzas.
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